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Trípodes

3 diciembre, 2011

Comprar un trípode puede ser una tarea bastante complicada ya que hay varios factores que afectan a la decisión final.

El trípode es una herramienta muy útil que todo fotógrafo debería considerar muy seriamente su compra. Pero antes de nada debemos preguntarnos para qué es necesario.

El principal uso del trípode es obtener fotografías nítidas cuando usamos una velocidad de obturación baja. Nunca recomiendo bajar de 1/60 de segundo cuando disparamos a pulso.

Es necesario disparar a velocidades lentas cuando estamos en situaciones de baja luminosidad, cuando queremos usar el ISO más bajo posible, un diafragma muy cerrado para obtener la máxima profundidad de campo posible o cuando buscamos deliberadamente una velocidad lenta para sugerir movimiento en la fotografía.

También es muy útil en fotografía macro o cuando queremos hacer panorámicas, en fotografía de Alto Rango Dinámico HDR, en fotografía nocturna y en astrofotografía.

En otras ocasiones en las que podríamos usar la cámara a pulso, podemos usar el trípode cuando queramos fijar perfectamente el encuadre en una sesión de retratos, en la que tengamos que colocar luces o dirigir a el/la modelo sin tener que volver a buscar el encuadre; o en el paisaje cuando por alguna razón debamos esperar tiempo para conseguir la imagen deseada o debamos colocar diferentes filtros sin variar el encuadre. En definitiva, también podemos usar el trípode en aquellas situaciones en las que necesitemos libertad de movimiento sin perder el encuadre seleccionado.

Hay ocasiones en que el trípode trae más inconvenientes que ventajas. Es el caso cuando fotografiamos un evento en el que debemos movernos mucho entre una multitud. En esos casos es contraproducente y prefiero hacer uso de sensibilidades ISO más elevadas aunque ello suponga obtener más ruido.

Factores a tener en cuenta a la hora de comprar un trípode:

El peso:

Sin duda, es uno de los factores que más “pesan” a la hora de decidirse por uno u otro ya que deberás cargarlo al lugar donde vas a fotografiar y de vuelta a casa.
El peso de un trípode viene determinado principalmente por el material del que está hecho. El material más ligero y resistente es el de fibra de carbono y el más caro. El aluminio es otro material resistente pero más pesado que la fibra de carbono y más barato.

El peso de un buen trípode ronda los 1,3 kg a 1,8 kg en fibra de carbono y entre 2,2 kg a 2,8 kg los de aluminio dependiendo de su tamaño y sin contar con el cabezal.

El peso que soporta:

Este es un punto muy importante al que no le damos demasiada importancia. Este dato es crucial para evitar que nuestra valiosa cámara se estrelle contra el suelo junto con el objetivo. Fíjate en las especificaciones del trípode y comprueba qué peso es capaz de soportar. Como regla general, comprueba que el peso que soporta es 1,5 a 2 veces el peso del equipo que vas a poner encima.

Altura del trípode:

Lo ideal es que puedas disparar fotografías sobre el trípode sin tener que inclinarte, aunque esto no es imprescindible. En la tienda, despliega el trípode para comprobarlo. Si no tiene cabezal, comprueba que con las patas desplegadas te llega como mínimo hasta los hombros y con cabezal hasta la barbilla.

Recuerda que también puedes usar la columna central para aumentar la altura del trípode. Eso sí, tener en cuenta que cuanto más subas el trípode, éste será más inestable que si lo usas a alturas más pequeñas.

Otro punto interesante es a qué altura mínima puedes usarlo. Hay trípodes que puedes quitar la columna central, abrir a tope las patas y bajarlo a pocos centímetros del suelo para tomas a ras de suelo.

Otro punto a considerar referente a la altura, es el tamaño del trípode una vez plegado. Compara diferentes trípodes de alturas similares y fíjate a qué tamaño puede plegarse para su transporte.

Columna central:

Aunque su uso puede provocar algo de inestabilidad a la toma, recomiendo comprar un trípode con columna central, especialmente si se puede extraer o mover para colocarla en posición horizontal o inclinada para fotografía macro.

Deja la columna central en su posición más baja cuando se uses teleobjetivos, ya que subirla puede provocar fotografías movidas debido a la inestabilidad de la configuración.

El cabezal:

Es una parte importante del sistema ya que se encargará de sujetar la cámara al trípode y de los diferentes movimientos de la cámara.

Hay cabezales específicos para vídeo y otros para fotografía. Los de vídeo sólo permiten usar la cámara en formato horizontal. Hay algunos trípodes muy económicos que ya vienen con este tipo de cabezales y con opción para formato vertical. No te los recomiendo.

En vez de esto, compra el cabezal por separado y que sea para fotografía. Con estos cabezales sí es posible usar el formato vertical, además de los movimientos en los ejes horizontal (panorámica) y vertical (arriba-abajo)

Una vez aclarado este punto, podemos encontrar diferentes tipos de cabezales para fotografía:

Tipos de cabezales para fotografía

Con manillas: Son cabezales con tres manillas perfectamente identificables para los movimientos en los ejes horizontal y vertical, así como una tercera manilla para usar el formato vertical. Se ajustan con mucha precisión.

De bola: Son mis preferidos. Es cierto que pueden tener menos exactitud en los ajustes, pero la flexibilidad y rapidez de movimiento que ofrecen son de mucho valor para mí.

De joystick: Vienen con una sola manilla con la que se ejecutan todos los movimientos y tiene forma de joystick. Son rápidos de usar, pero sigo prefiriendo los de bola.

Independientemente del cabezal por el que te decidas, comprueba que es capaz de bloquear la posición de tu cámara con el objetivo y que éstos no se van moviendo a causa de su propio peso.

Zapata rápida:

Zapata

Cuando compres el cabezal, comprobarás que posee una pequeña placa con un tornillo que se acopla a la rosca de la cámara. En los trípodes más económicos esta zapata viene fijada al cabezal. Es importante que la zapata se pueda extraer para ajustarla cómodamente a la parte inferior de tu cámara. Comprueba que sea de metal y que se sujeta fuertemente al cabezal. No uses las de plástico que con el uso pueden llegar a romperse.

Otros posibles añadidos a tu trípode pueden ser:

Un nivel de burbuja: Es ideal para comprobar que la toma estará nivelada. Puede venir tanto en el trípode como en el cabezal.

Nivel

Un garfio para contrapeso: Suele venir un pequeño gancho en la parte baja de la columna central para colgar un peso que añada estabilidad al trípode. Ahí puedes colgar una bolsa con arena.

Como consejo general, prueba el trípode en la tienda con la cámara. Comprueba todos los elementos que he comentado y que está en una posición estable tanto en formato horizontal como vertical, que no tiende a caerse al darle ligeros golpecitos. También comprueba que la cámara está perfectamente sujeta y que tanto el cabezal como las patas no presentan holguras que puedan provocar un accidente o simplemente que nos salgan movidas las fotos a la más ligera brisa.

Recuerda que tu trípode es una buena inversión que puede durar toda la vida. No te la juegues por ahorrar unos pocos euros y que por una mala compra tu cámara y objetivo acaben en el suelo.

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One Comment leave one →
  1. Cristo permalink
    5 diciembre, 2011 12:15

    Gracias Ramón por el aporte

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